INSTALACION DE SISTEMAS DE RIEGO

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El riego es el aporte de agua que necesita para vivir una o varias plantas que no es aportada de manera natural mediante la lluvia. Junto al riego, e incorporando la instalación correspondiente, se pueden aportar abonos mediante fertirrigación e incluso fitosanitarios.

También mediante un sistema automático, se pueden programar los sistemas de riego para que se realicen de manera autónoma.

El riego se puede realizar mediante diferentes técnicas:

Goteo: Es un método de irrigación que se fundamenta es un sistema de tuberías y emisores (goteros) en la que el agua se infiltra hacia las raíces de las plantas irrigando directamente la zona de influencia de las raíces. Debido a que solo moja el área de suelo donde se encuentra la planta a regar, es el sistema que más optimiza el gasto del agua. Solo es utilizable en plantas localizadas ya que en las tapizantes es inviable.

Aspersión: Es una modalidad de riego mediante la cual el agua llega a las plantas en forma de “lluvia” localizada. Es el mejor sistema para aquellos jardines donde se utilizan especies tapizantes, existan muchas plantas en un determinado lugar o sean plantas que requieran un tipo de cuidado especial en la que se aconseje humedecer la parte aérea. Otra de sus ventajas es que puede funcionar de termorregulador, evitando que se congelen las plantas en invierno o se quemen por el calor del verano.

Inundación o a manta: Consiste en inundar un terreno con agua hasta que se satura. Se puede realizar con una manguera o una canalización y se realiza planta a planta o por surcos Con esta técnica el terreno debe estar bien plano pues si no el agua se iría solo para una zona, daña la tierra, saliniza más el suelo, etc. Bajo ciertas condiciones podría ser recomendable como en golpes fuertes de calor para compensar las pérdidas producidas por evapotranspiración.