Cerca de veinte intoxicados por procesionaria en el colegio de Sant Joanet, entre ellos dos niños graves

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Alrededor de veinte personas han sufrido esta semana una intoxicación causada por la procesionaria del pino en la localidad ribereña de Sant Joanet. Entre ellas, un par de niños de edades comprendidas entre dos y tres años, los cuales resultaron gravemente afectados y, en consecuencia, tuvieron que ser ingresadosen el hospital Lluís Alcanyís de Xàtiva.

Aunque ya se les ha dado el alta, los pequeños siguen convalecientes y deberán seguir en tratamiento dos semanas más, según confirmó ayer a Levante-EMV el alcade de la población, Evaristo Ribes.

El foco del problema se localiza en los siete pinos que alberga el patio del único colegio del municipio, donde un grupo de alumnos de la guardería entraron en contacto directo con las orugas mientras jugaban con la tierra a los pies de estos árboles. Tanto ellos, como los educadores y compañeros que acudieron a socorrerles padecieron los efectos urticantes de la procesionaria en diversas partes sus cuerpos.

Se da la circunstancia de que días antes de que se produjera este incidente, los profesores habían alertado al consistorio sobre la presencia de la Thaumetopoea pityocampa. Tras recibir el aviso, los responsables municipales iniciaron un tratamiento en los pinos de la zona. «Alquilamos una grúa, localizamos diversas bolsas de procesionaria y las quemamos. Lo habitual en estos casos», afirma el primer edil.

Sin embargo, no se trató la parte baja de la pinada donde, avanzándose a su período habitual de reproducción – generalmente, allá por el mes de abril-, el lepidóptero ya había iniciado su ciclo reproductivo y puesto huevos, al parecer como consecuencia de las altas temperaturas registradas durante las últimas semanas.

«Un problema muy grave»
«¿Cómo íbamos a pensar que ya habían puesto los huevos si eso es propio de la primavera?», se pregunta Ribes sorprendido. El presidente de la corporación no duda en señalar que «nos encontramos ante un problema muy grave» y advierte de que «si algún niño hubiera llegado a tragarse un gusano, ahora estaríamos hablando de una tragedia más grande porque eso inflama la traquea e impide respirar». Pero no sólo las personas han sufrido los efectos de la procesionaria. También un perro entró en contacto con el insecto y ha perdido la lengua.

Después del suceso, el ayuntamiento ya ha llevado a cabo un fuerte tratamiento químico con insecticidas en los pinos del centro que, por otra parte, no ha tenido que ser clausurado. «Con lo que se ha tirado ahora ya no creemos que quede ningún bicho», afirmó Ribes.

Alarma entre los padres.
No obstante, el pánico ha cundido entre los padres de los niños del colegio. El propio alcalde indicó que los progenitores han iniciado una campaña de recogida de firmas para que el consistorio proceda a la tala de los pinos.

El munícipe ya ha avanzado que personalmente es partidario de esa solución: «Si se reúnen suficientes rúbricas, lo llevaremos a pleno y que se apruebe porque ni todos los pinos del pueblo valen la vida de un niño».

De todas formas, Ribes insiste en que este año ya no hay que temer posibles nuevos casos, pero sí se muestra convencido de que el de Sant Joanet no será el único. «Con el tiempo que tenemos, esto sucederá en más sitios, de modo que tendremos que ver lo que hacemos de cara al año que viene». De momento, el consistorio ha dado puesto en alerta al Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil.