La plaza de las peligrosas cotorras invasoras

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LA PLAZA DE PEÑUELAS DE ARGANZUELA YA NO LA UTILIZAN LOS VECINOS. HA SIDO TOMADA POR DECENAS DE AVES EXÓTICAS QUE DESPLAZAN A OTRAS AVES Y UNA VEINTENA DE INDIGENTES.

Hace un año que la plaza de Peñuelas, ubicada entre la calle que lleva el mismo nombre y la de la Arquitectura, en el barrio de Embajadores (Arganzuela), ya no es utilizada por los vecinos. Ni siquiera los columpios de su parque infantil atraen a niños de paso. Su degradación ha borrado del mapa este lugar para los residentes de la zona. Ahora es dominio de una veintena de indigentes que duermen y hacen vida allí y, lo más curioso, de una colonia de cotorras argentinas de pecho gris (Myiopsitta monachus), gran depredadores de su entorno.

Estas aves, que también se utilizan como mascotas, son originarias de América del Sur y se encuentran catalogadas en España como Especies Exóticas Invasoras, ya que compiten por colonizar espacios y hacerse con el alimento desplazando o acabando con otras especies de aves autóctonas. Por el Real Decreto 1628/2011 se prohíbe su introducción en el medio natural.

Veinte años en España.
Según el departamento de Madrid Salud, «se trata de una especie animal presente en forma libre en España desde hace probablemente 20 años -lo que dura su esperanza de vida- y en muy diferentes zonas geográficas/localizaciones urbanas». Al parecer son aves que se desplazan libremente de uno a otro término municipal, «por lo que su gestión debe comprender ámbitos de actuaciones supramunicipales».

En la actualidad, detalla Madrid Salud, su presencia sería frecuente en ciertas zonas de España, especialmente las comprendidas en el área de influencia mediterránea. Pero en Madrid hay constancia de su anidamiento en la Casa de Campo, el Parque del Oeste, el Club de Campo, el Capricho o el Retiro.

La indigencia, el problema.
Para los vecinos y escasos comerciantes de Peñuelas, estas aves no son un problema. De hecho, hay vecinos que se encargan de alimentarlas diariamente. De ahí se entiende que hayan ubicado su colonia en los árboles del parque.

Para Virgilio Anta, dueño del restaurante Somolinos, ubicado en la plaza, «los indigentes son el inconveniente». Dice este hombre que «Se bajan los pantalones y hacen sus necesidades en la plaza» su presencia ha ido a más en los últimos meses. Son de varias nacionalidades, sobre todo de países del este de Europa. «Este verano la terraza apenas se podía poner.

La gente no se sienta con ese paisaje que tenemos. Hacen sus chabolillas y se puede ver cómo se bajan los pantalones y se ponen a hacer sus necesidades sin escrúpulos en la plaza», detalla. Antes utilizaban la fuente para asearse, pero se cortó el agua. En distintos puntos hay colchones y enseres de estos «sin techo». El mal olor es perceptible en diversos puntos.

Dice Virgilio, sin duda la persona más afectada por esta dejación, que en la plaza también hay «presencia de ratas y cucarachas. Es un caos. Hemos presentado denuncias en la Junta Municipal del Distrito, pero hasta ahora no se ha hecho nada, aunque es verdad que el Samur Social atiende casi diariamente a estas personas».

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